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El Trigo es Más Adictivo Que La Morfina

El Trigo es Más Adictivo Que La Morfina

  Hay alimentos a los que no podemos resistirnos, tanto que a veces no sabemos parar y acabamos con un atracón, dolor de barriga y la solemne promesa de no volver a probarlos nunca más… hasta que recaemos y volvemos a caer sin control.

Hay comidas que enganchan, alimentos por los que tenemos una especial predilección, como el chocolate, el queso, los dulces, las hamburguesas, etc. Estos alimentos nos hacen sentirnos culpables y rompen nuestra fuerza de voluntad, pero hay una explicación médica a esta reacción, son alimentos que estimulan los centros cerebrales, contienen sustancias químicas capaces de producir diferentes sensaciones de placer y bienestar, por eso somos más sensibles a las tentaciones cuando tenemos un día malo, mucho estrés o estamos bajos de moral.

 Los alimentos que consumimos diariamente tienen una gran influencia sobre nuestro estado fisico y mental. Es fácil observar como se ha incrementado el estado de apatía social en las últimas décadas. Junto a la obesidad, ha crecido ese letargo colectivo que impide establecer prioridades, privilegiando cosas banales respecto a grandes temas, por ejemplo cómo tener buena salud. ¿Por qué tanta gente no puede corregir nocivos hábitos alimentarios? Es sorprendente saber que insospechados alimentos cotidianos son responsables de esta tendencia, y también de la adicción por dichos alimentos.

Todos saben que al consumir morfina, uno se vuelve lento, apático y adicto. Esto sucede porque la morfina es una sustancia opioide. ¿Por qué somos sensibles a dichas sustancias? Porque nuestro organismo (sobre todo el encéfalo) posee receptores para estos péptidos opioides. ¿Por qué? Porque nosotros los producimos en caso de necesidad. Cuando debemos escapar de algún peligro y nos encontramos heridos, necesitamos condiciones especiales para sobreponernos. En tales situaciones, el organismo produce péptidos opioides para disminuir el dolor; las conocidas endorfinas.

 El trigo se considera un alimento opiode ya que es un cereal dotado de péptidos que adormecen a sus predadores. Una sola molécula proteica de gluten hallada en el trigo, contiene 15 unidades de un particular péptido opioide. El gluten del trigo contiene un número de péptidos opioides extremadamente potentes. Algunas de estas moléculas son incluso 100 veces más poderosas que la morfina.

Los sacerdotes del antiguo Egipto utilizaban al trigo para alucinar, y lo empleaban en los vendajes, para disminuir el dolor provocado por las heridas. Los emperadores romanos sabían que el pueblo no se rebelaría mientras tuviera pan y entretenimiento. (El famoso “pan y circo para el pueblo”) Todos los productos derivados del trigo contienen péptidos opioides: pan, pasta, pizza, galletas, tortas, empanadas, tartas, etc. Al padecer un dolor dental, se puede masticar pan durante 10 minutos a fin de aliviar el dolor, con lo cual se comprueba su potencia anestésica.

 Otro grupo de alimentos opiodes son los lacteos. La leche contiene diferentes péptidos opioides, enmascarados en proteínas. Más allá de los problemas directos que genera el excesivo consumo de lácteos y trigo (refinación, procesamiento industrial, combinación con grasas, azúcares y aditivos nada saludables),el principal inconveniente de los péptidos opiáceos se visualiza en la función intestinal. Por un lado, la capacidad adormecedora de estas sustancias, “anestesia” vellosidades y paredes intestinales, generando estreñimiento. Por otra parte, el incremento de la permeabilidad intestinal es algo que potencia y “garantiza” el problema. Los alimentos no digeridos y las sustancias tóxicas, se frenan por efecto del estreñimiento, mientras que la mayor permeabilidad facilita su rápido ingreso al flujo sanguíneo.

 Además de generar apatía, adormecimiento y lentitud, los alimentos que contienen opiáceos son difíciles de abandonar. Personas que deben seguir dietas estrictas sin lácteos ni trigo, sufren al inicio los mismos síntomas del síndrome de abstinencia que protagoniza un adicto a las drogas: temblor en las manos, irritabilidad, sensación de vacío, etc. No es casualidad que muchos alimentos, incluso cárnicos y saborizantes, tengan entre sus componentes proteínas de leche y trigo, lo cual garantiza “fidelidad” al consumo.

 Es importante controlar el consumo de estos alimentos para mantenernos sanos fisica y mentalmente.

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CACAO Y ALGARROBA

Saludables alternativas

Recogida en su justo punto de madurez, la chaucha del algarrobo nos brinda una harina aromática y muy dulce, que sustituye con ventajas al chocolate. Pero conviene conocer mejor ambos productos vegetales, a fin de manejar su consumo con inteligencia, evitando falsos preconceptos.

En primer lugar hablemos del cacao (Theobroma cacao). Esta planta, originaria del Amazonas, se difundió ampliamente en América Central antes de la llegada de los españoles. Mientras las tribus amazónicas utilizaban solo la cáscara de la semilla, los aztecas sentían predilección por una aromática bebida (xocolatle) que elaboraban con los granos de la planta y pimienta. Dicha preparación no fue del agrado de Hernán Cortés, pero en el afán de complacer al visitante, los aztecas le hicieron una versión endulzada que “conquistó” a Cortés y que desató furor en la corte española.

La razón de las propiedades estimulantes, excitantes y afrodisíacas del cacao, recién comenzaron a conocerse en el siglo XIX. Poco a poco, la ciencia fue develando otros componentes del cacao, apareciendo sustancias benéficas y de las otras. Para los aztecas, el cacao era sinónimo de fuerza, vigor y resistencia. Sin embargo, en nuestra sociedad el chocolate se ha convertido en algo adictivo, insano y poco recomendable. ¿Qué ha cambiado entretanto?

ASPECTOS NEGATIVOS DEL CHOCOLATE

En el chocolate se descubrió la presencia de teobromina y cafeína, alcaloides pertenecientes al grupo de las purinas (también presentes en té, café y bebidas cola), que operan como estimulantes del sistema nervioso central. Si bien el efecto de la teobromina es leve, se ha comprobado que en niños puede provocar desórdenes en el descanso, pérdida de apetito y trastornos digestivos.

Suele resultar desaconsejable el consumo de chocolate en gota, artritis, reuma, osteoporosis y cálculos renales, pues además de purinas, contiene una sustancia que disminuye la absorción del calcio: el ácido oxálico. Sin embargo el cacao (450mg) está por debajo de acelgas y espinacas (690 y 676mg) y levemente por encima de las remolachas (338mg). Es de señalar que resulta más frecuente ingerir 100 gramos de dichas verduras, que similar cantidad de cacao. Además se ha demostrado que los oxalatos disminuyen la absorción del calcio presente en el alimento que lo contiene y no interfiere con el calcio de otros alimentos.

El cacao también contiene tiramina, un estimulante del sistema nervioso simpático, sindicado como responsable de varias formas de migrañas. Sin embargo debemos tener en cuenta que el detonante de la migraña es multifactorial y la participación de dicha sustancia no se ha podido establecer de forma concluyente. Asimismo algunos médicos suelen prohibir el consumo de chocolate al prescribir fármacos antidepresivos. En ambos casos es probable que los efectos se deban a la presencia de sustancias presentes en los demás componentes del chocolate, como veremos luego.

En el cacao hay grasa saturada (manteca de cacao), lo cual explicaría su intolerancia por parte de sujetos con debilidad hepática y relativa problemática dermatológica (acné, eccema, urticaria, etc). Sin embargo los lípidos del cacao no son tan malos: 40% corresponde al benéfico omega 9, el ácido graso principal del aceite de oliva, y 30% al ácido esteárico, que el hígado transforma en omega 9 gracias a la enzima desaturasa. En cambio, el verdadero problema está en los ingredientes que se utilizan industrialmente para dar lugar al conocido chocolate de consumo masivo: azúcar refinada (llega a representar el 60% de la composición), leche en polvo (aporta grasas saturadas y oxicolesterol) y la omnipresente margarina (aceite vegetal hidrogenado transaturado, de comprobados efectos dañinos). A ello se agregan cantidad de aditivos químicos; un ejemplo es la vainillina, aromatizante sintético derivado del petróleo. También los hipertensos deben tener en cuenta la adición de sal en el chocolate industrial.

ASPECTOS POSITIVOS DEL CACAO

No deberíamos considerar al cacao como un alimento, sino más bien como un suplemento. Por ello no tiene sentido considerar sus valores nutricionales (vitaminas, minerales, proteínas), sino más bien ciertos compuestos útiles presentes en sus semillas. Es el caso de los polifenoles (catequinas y procianidinas) que tonifican el corazón, inhiben la oxidación del colesterol, benefician la circulación sanguínea y favorecen el intercambio de serotonina en el cerebro, lo cual alivia la depresión. Investigadores suizos han demostrado que el consumo de cacao beneficia las arterias y previene la aparición de episodios cardiovasculares. Roberto Corti, del Hospital Universitario de Zurich, asegura que el cacao actúa como agente antiplaquetario (similar a la aspirina) y evita la formación de trombos en los vasos sanguíneos. Corti asegura que el cacao tiene mayor poder antioxidante que el vino tinto, el te verde o los frutos de bosque; sin embargo estas propiedades no se aprecian en el chocolate con leche o el chocolate blanco, el cual se elabora con manteca de cacao, leche en polvo y azúcar refinada.

Un estudio realizado por investigadores griegos aporta nuevas evidencias a favor de las propiedades saludables del cacao. Expertos del Departamento de Cardiología de la Escuela de Medicina de Atenas observaron en personas sin enfermedad cardiovascular, que el cacao mejora la función endotelial de las arterias (las hace más flexibles); dichos efectos se mantienen durante por lo menos tres horas luego del consumo. “En los últimos años, diversos estudios han sugerido que el chocolate es rico en flavonoides, que actúan como antioxidantes naturales. Los flavonoides contrarrestan los mecanismos de oxidación celular, que por su negativo impacto en los vasos sanguíneos, se asocian con el incremento del riesgo cardiovascular”, explicaron los autores del estudio.

Diversos estudios revelan que los ácidos grasos que se encuentran en el cacao se hallan en estado libre y al ser consumidos, se insertan en la membrana de la bacteria Helicobacter pylori (causante de úlceras) y la destruyen. Según los científicos, los efectos antibacterianos del cacao superan a los del te verde y a los del café, al poseer una gran capacidad antioxidante.

No hay estudios que confirmen que el chocolate posea efectos fisiológicos que provoquen un consumo compulsivo o adictivo. El problema radica en la sensación placentera que produce su consumo (estimula los mecanismos de liberación de endorfinas) y ese deseo se produce generalmente en situaciones de bajo estado anímico, en presencia de síntomas depresivos o en el periodo menstrual en la mujer. La sustancia responsable es la feniletilamina, que también genera el efecto afrodisíaco. En un reciente estudio finlandés, se corroboró la ingesta de cacao en embarazadas, con bebés más alegres y positivamente reactivos. Este efecto no se producía cuando el consumo materno del cacao era acompañado por leche y aditivos.

Por lo visto, el cacao amargo resulta siempre preferible al chocolate, ya que se evita el consumo de azúcar, leche, margarina y gran cantidad de aditivos químicos que pueden detectarse en la letra chica de las etiquetas. También es aconsejable el consumo de la cáscara del grano, conocida como cascarilla. Dicha infusión aporta el perfume del cacao y evita sus inconvenientes. Además es digestiva, tonifica los intestinos (gracias al tanino y otras sustancias amargas que posee), estimula el apetito, no estriñe, ni tiene efecto laxante. Por otra parte, si se desea consumir chocolate, seguir el axioma “poco pero bueno”. Los chocolates de calidad contienen un alto porcentaje de componentes de cacao (cacao y manteca de cacao), usan extractos naturales de vainilla y se elaboran batiendo el chocolate líquido entre doce horas y siete días. A mayor batido, el chocolate se enriquece en sabor, desaparece el amargor y su textura queda más aterciopelada. Evitar aquellos que contienen grasas hidrogenadas, leche en polvo y muchos aditivos químicos.

LA AUTOCTONA ALTERNATIVA

Frente a lo expuesto, aparece la humilde y aromática chaucha de nuestro vernáculo algarrobo, negro o blanco (Prosopis nigra o alba). Este místico habitante del monte serrano pertenece a la familia de las leguminosas y por ello da sus frutos en forma de vaina. A esta familia pertenece el algarrobo europeo o carruba (Ceratonia siliqua). Hay varias especies de Prosopis que producen chauchas comestibles en nuestro país: caldén, tintitaco, espinillo, tusca, vinal, espinillo, etc. Durante milenios el algarrobo ha sostenido al hombre -a través de su madera y sus frutos- y al frágil ecosistema, dando nutrición al suelo y a los animales.
Las chauchas maduras (oscuras o claras, según la variedad) permiten obtener una harina muy dulce, con sabor bastante parecido al cacao y con muchas propiedades nutricionales y terapéuticas. Con ella se prepara el ancestral patay, que es una torta hecha con harina de algarroba y agua. Los indígenas utilizaban la algarroba para producir bebidas, a través de la fermentación de las chauchas (aloja) o por simple dilución de la harina en agua (añapa). Hirviendo las chauchas obtenían el popular arrope.

En la composición de la harina de algarroba se destaca la presencia de un 40-50% de azúcares naturales (fructuosa, glucosa, maltosa y sacarosa). Esto evita la adición de azúcar, cosa que sí requiere el cacao por su sabor amargo. Otra virtud de los algarrobos es extraer minerales del suelo profundo, a través de su extenso sistema radicular. Posee mucho hierro (más que el hígado vacuno), calcio (más que la leche), magnesio, fósforo, cinc, silicio, manganeso y cobre, destacándose por su gran contenido de potasio y bajo contenido de sodio. La algarroba tiene un 11% de proteínas, siendo muy rica en triptofano. A nivel vitaminas, tiene buena presencia de A, B1, B2, B3, C y D. Además no posee gluten (es apta para celíacos) y posee pocas grasas (3%), pero de excelente calidad.

Otro aspecto importante de la algarroba es su riqueza en fibra, sea cuantitativa (13%) que cualitativamente (posee fibras solubles, como pectina y lignina). Esto aporta benéficos efectos a la flora intestinal, disminuyendo bacterias nocivas e incrementando los lactobacilos. La pectina, conocida como espesante, tiene otras importantes propiedades: es laxante, coagulante, bactericida, preventiva del cáncer, reduce el colesterol, ayuda a la formación de las membranas celulares, elimina metales pesados y sustancias radioactivas del organismo, y protege la mucosa intestinal. Recientes estudios demuestran la gran efectividad de la harina de algarroba contra úlceras, diarreas infantiles e infecciones intestinales. Sus fibras cumplen un triple efecto: convierten el líquido en gel coloidal, distienden las paredes intestinales y estimulan un correcto peristaltismo que elimina las contracciones dolorosas. Otro componente importante de la algarroba es el tanino, antes considerado producto tóxico y hoy revalorizado dentro del grupo de los polifenoles, con virtudes antioxidantes y protectoras: evitan la formación de cancerígenas nitrosaminas, refuerzan los capilares, son antiinflamatorios, antirreumáticos y benéficos para el corazón y los riñones.

USOS Y APLICACIONES

En comparación con el cacao, podemos advertir que la algarroba no posee cafeína, ni teobromina, ni tiramina, ni ácido oxálico, ni exceso de grasas, ni requiere aditivos para su consumo; por ello podemos afirmar que es una saludable alternativa. La harina de algarroba es soluble en líquidos, por lo cual puede mezclarse rápidamente, sin necesitar ulterior cocción. Como dijimos, con la harina tostada y agua se elabora una exquisita torta horneada, conocida como patay, que puede consumirse entre horas a modo de turrón. La harina de algarroba puede tomar el lugar del chocolate en la preparación de tortas y postres. Se utiliza directamente en lugar del cacao en polvo, para incorporar en masas o preparados.

ALGUNAS RECETAS CON ALGARROBA

Budín de algarroba

2 tazas de harina de centeno, 1 taza de harina de algarroba, pasas de uva sin semillas y nueces molidas a gusto, 1 cucharada de ralladura de limón, 1 cucharada colmada de levadura de cerveza fresca, 5 cucharadas de miel, 5 cucharadas de aceite de oliva y extracto natural de vainilla.

Colocar las harinas en un bol, con las pasas, las nueces molidas y la ralladura. Disolver la levadura en ½ taza de agua tibia, con la miel, el aceite y la vainilla. Dejar leudar 15’. Mezclar ambas preparaciones, agregando el agua tibia necesaria para obtener una pasta tipo bizcochuelo. Dejar descansar por 30’ en sitio templado. Verter en un molde savarín grande, aceitado y enharinado, dejando leudar en horno precalentado por 30’. Hornear a temperatura suave alrededor de 60’. Retirar, dejar entibiar y desmoldar sobre una rejilla.

Tarta de algarroba y tofú

Mezclar: 4 tazas de avena arrollada fina, 5 cucharadas de azúcar integral mascabo, 4 cucharadas de coco rallado, 4 cucharadas de algarroba, 4 cucharadas de germen de trigo y la cantidad de agua necesaria para lograr una masa consistente. Poner en asadera aceitada y hacerle el repulgue. Licuar: ¼ kilo de tofú, una cucharada de fécula de maíz, 3 cucharadas de azúcar integral mascabo, una taza de agua, 5 cucharadas de aceite y una cucharadita de canela. Distribuir sobre la base de tarta, decorar con manzanas en rodajas y hornear.

Relleno para tortas o bizcochuelo

Licuar: ¼ kilo de tofú, 2 cucharadas de algarroba, 10 cucharadas de jugo de uvas, extracto natural de vainilla y 3 cucharadas de miel o azúcar mascabo.

Budín de harina de arroz

Poner a hervir 6 tazas de agua (o leche vegetal) y 1 cucharada de aceite de oliva. Cuando comienza a hervir, agregar en forma de lluvia, una taza de harina de arroz integral tostada. Cocinar 10 minutos revolviendo con cuchara de madera. Por último agregar: ½ taza de pasas de uva, ½ taza de coco rallado y 3 cucharadas de algarroba. Poner en molde aceitado y llevar a horno suave durante 20 minutos.

Bocaditos de avena y algarroba

Hervir durante 5’ en ½ litro de agua: 300g de avena arrollada gruesa, 5 cucharadas de azúcar integral mascabo, 5 cucharadas de pasas de uva y 4 cucharadas de algarroba, revolviendo con cuidado. Disponer la masa con cuchara en bandeja aceitada y hornear.

Trufas de algarroba

Mezclar y cocinar por 5’: ¾ taza de avena arrollada, ½ taza de azúcar integral mascabo, 6 cucharadas de aceite de oliva, 2 cucharadas de algarroba y 3 cucharadas de agua. Una vez tibia la mezcla, formar las trufas y guardar en heladera.

Bombones de aduki y algarroba

Procesar 3 tazas de aduki cocido, hasta formar una crema espesa. Agregar 1½ cucharada de agar-agar disuelta en ½ taza de agua, 3 cucharadas de algarroba, 3 cucharadas de azúcar integral mascabo, canela en polvo y extracto natural de vainilla. Cocinar 5’, revolviendo continuamente. Dejar enfriar en una fuente aceitada. Cortar los bombones, pasar por coco rallado y colocar en pirotines..

Leche algarrobada

¼ de taza de semillas de sésamo blanco tostadas, 2 tazas de agua, 1 cucharada de harina de algarroba, 6 a 8 dátiles sin carozo.

Licuar los ingredientes durante 1 o 2 minutos hasta que todo quede bien disuelto. Para variar el sabor y el valor nutritivo, pueden añadirse miel de abejas, miel de caña, frutas secas, etc. Para los niños pequeños, conviene filtrar con colador fino.

Extraído del libro “Alimentos Saludables”